Una tarde

La tarde del 10 de diciembre de 2011 fue una tarde intrascendente que sólo esperaba a convertirse en noche, en la que el aire flotaba mientras la ciudad se hacía brillante y los bares se llenaban. Se jugó aquel día un Madrid-Barça. Uno más, tan intrascendente como aquella tarde. En los telediarios contaban las horas desde días atrás, y yo estaba a punto de vomitar de sobredosis bipartidista.

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